viernes, 23 de diciembre de 2011

Ideas Fundamentales

Fuente de la información: Falange Española Auténtica
"La Falange quiere una España alegre y faldicorta" [Ximénez de Sandoval] No la España triste y beata que nos trajo el franquismo.
Los Sucesos de Weimar.
Para delimitar el desencuentro entre nazifascismos europeos y el falangismo es harto elocuente lo ocurrido en 1940 con motivo del I Congreso de Juventudes Europeas, celebrado en Weimar.
Un suceso censurado tanto por el franquismo como por los historiadores de izquierdas más preocupados de mezclar a la Falange con las prácticas más viles, que con hacer verdadera historia.
La representación española en Weimar estaba encabezada por José Antonio Elola Olaso, Delegado Nacional del Frente de Juventudes y por Pilar Primo de Rivera, Delegada Nacional de la Sección Femenina.
Si ya el Congreso se desarrollaba en un ambiente de gran crispación, sobre todo entre los representantes falangistas y los nazis, al llegar al debate de los temas ideológicos se produjo un fuerte encontronazo entre ambas delegaciones. La delegación falangista decide, en ese momento, retirarse. Sin embargo, desde Madrid se ordena al representante diplomático español que la delegación permaneciera en el Congreso hasta el final.
La idea de Imperio.
Son suficientes tres extractos de los discursos y obras de José Antonio, para darse cuenta de la idea de Imperio en el fundador de la Falange y, por lo tanto, de la Falange en sí.
"Hay muchos espíritus débiles y enclenques que creen que esto del Imperio equivale a lanzar ejércitos por las fronteras..."[La Conquista del Estado, 30 de mayo de 1931]
"Hoy todas las tierras del mundo tienen dueño y toda conquista sería un expolio y un robo a la vez. Pero el terreno del espíritu no está acotado y ahí sí que cabe llevar las conquistas al máximo". [Mitin en Villagarcía de Arosa, 17 de marzo de 1935]
"Tenemos que esperar en una España que impere. Ya no hay tierras que conquistar, pero sí hay que conquistar para España la rectoría en las empresas universales del espíritu" [Obras Completas]
La confesionalidad de Falange.
La nota de réplica al Marqués de la Elíseda, José Antonio es bastante claro al respecto de este tema y habla de 'innumerables' militantes católicos, pero no de la 'totalidad'.
De la no confesionalidad o aconfesionalidad de la Falange da cuenta Onésimo Redondo, si acaso el militante más católico de la Falange, quien en 'El Estado Nacional' dice: "dentro de él [se refiere al nacionalismo] caben los católicos tibios que no quieren militar en un partido confesional; los indiferentes y los descreídos, con esta condición: que no lleven anhelos persecutorios encubiertos, como es norma de los elementos 'neutros', y esta es otra: que sintiendo a España en su grandeza espiritual y aspirando a fortalecerla, respeten la religión de nuestra progenie histórica y encarezcan francamente sus libertades y derechos".
"Yo soy misionero de España, no misionero de Dios, como le digo a veces a Mateo..." respondió José Antonio a Agustín de Foxá en una ocasión en la que le manifestaba que le acompañara a unos ejercicios espirituales 'como subordinado falangista'.
En el Punto Inicial VIII se decía: "...tampoco quiere decir que el Estado vaya a asumir directamente funciones religiosas que corresponden a la Iglesia. Ni menos que vaya a tolerar intromisiones o maquinaciones de la Iglesia con daño posible para la dignidad del Estado o para la integridad nacional".
Lo que se reputa como 'verdadera' no es la religión católica, sino la 'interpretación católica de la vida' que, por otra parte, tampoco se califica como única.
Pero no sólo José Antonio tenía ideas a este respecto. Ramiro Ledesma, en su 'Discurso a las Juventudes de España', "el servicio a España y el sacrificio por España es un valor moral superior a cualesquiera otros y su vigencia popular, su aceptación por todo el pueblo es la única garantía que los españoles tenemos de una existencia moralmente profunda...", "...¿la moral católica? No se trata de eso, camaradas, pues nos estamos refiriendo a una moral de conservación y de engrandecimiento de lo español y no simplemente de lo humano. Nos importa más salvar a España que salvar al mundo...", "...el español católico no es por fuerza ni por el hecho de ser católico, un patriota. Puede también no serlo o serlo muy tibiamente...".
El 24 de junio de 1934 José Antonio afirma rotundo: "Yo soy católico convencido. Pero la tolerancia es ya una norma inevitable impuesta por los tiempos. A nadie puede ocurrírsele perseguir a los herejes como hace siglos, cuando era posiblemente necesario. Nosotros haremos un concordato con Roma en el que se reconozca toda la importancia del espíritu católico de la mayoría de nuestro pueblo, delimitando facultades. La infancia será educada por el Estado; mas los padres que quieran dar a sus hijos una instrucción religiosa podrán utilizar los servicios del clero con plena libertad. El culto será respetado y protegido".
Se propugnaba la separación rigurosa Iglesia-Estado y la no confesionalidad de éste, aunque teniendo en cuenta la debida protección al culto y al clero afectos a la mayoría del pueblo español.
Se habla, en los Puntos Iniciales de FE, como en los 27 Puntos Programáticos, de la interpretación católica de la vida (no se habla de la Religión Católica). Así, el Principio III de la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento Nacional (1958) dice que: "la Nación española considera como timbre de honor el acatamiento de la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional que inspirará su legislación", lo que era más propio de la extremaderecha que de la doctrina falangista.
Racismo y antisemitismo.
En un artículo publicado en La Nación el 23 de octubre de 1933 (tan sólo 6 días antes de la histórica fundación de Falange Española), José Antonio decía: "El Imperio español jamás fue racista; su inmensa gloria estuvo en incorporar a los hombres de todas la razas a una común empresa de salvación."
José Antonio, qué duda cabe, fue un hombre de una base moral fuertemente cristiana y un pensamiento enraizado en el iusnaturalismo humanista, por lo que no podía aceptar el racismo, ni los métodos nazis.
Si el posible parentesco entre Falange y fascismo es remoto y muy parcial; no es posible encontrar el más mínimo paralelismo doctrinal entre falangismo  y nazismo.
El sentido de 'raza' en Falange, deudor del orteguismo, no estuvo definido por el origen étnico o geográfico, propio de las delirantes teorías sobre las razas del nacionalsocialismo u otros regímenes racista-excluyentes, sino que estaba definido por la tradición, no por el tradicionalismo, es decir por el sentimiento de pueblo, con lo que Falange quedaba al margen del racismo.
Es más, el que es considerado el más fascista de los militantes fundacionales, Ernesto Giménez Caballero, secundado por Agustín de Foxá, intentó la reintegración a la órbita cultural española de las comunidades judías sefardíes de la rivera mediterránea. En La Gaceta Literaria del 1 de mayo de 1931 se afrontaba "el problema judeo-nacional de España, hasta el punto de estar hoy en marcha ascendente los primeros e históricos lazos de una reaproximación con esa gran familia espiritual expulsada hace cinco siglos"
Julio Ruiz de Alda, uno de los fundadores, con motivo de la conquista de Xauen, en 1918, se emocionó al ver a la judería de la ciudad salir en procesión, entonando antiquísimos cantos litúrgicos  en sefardí y dando vivas a la Reina Isabel de Castilla.
Sin embargo, Onésimo Redondo, discrepaba a este respecto y discrepaba incluso de Ramiro Ledesma, así, en el nº 1 de Libertad, 13 de junio de 1931, se puede leer: "Nos parece bien el ardor combativo y el anhelo hispánico de La Conquista del Estado, pero echamos de menos la actividad antisemita que ese movimiento precisa para ser eficaz y certero. No nos cansaremos de repetírselo". Por esta razón Onésimo Redondo estaba casi aislado de las actividades de Falange en su feudo castellano.
El sentido de Revolución.
No todo lo que se dice revolucionario es revolucionario. Hay que distinguir entre revolución en los medios, es decir el exclusivo desarrollo de la violencia subversiva, el intento de la conquista del poder por la fuerza, sea para operar el ascenso del orden, sea, incluso y contrarevolucionariamente, para conservar el parcial e injusto vigente en cada momento histórico, de la revolución en los fines, que puede perseguirse bien a través de la conquista pacífica y democrática del poder, bien a través de la insurrección armada (de la revolución en los medios) cuando no se dan las mínimas condiciones democráticas imprescindibles, la injusticia flagrante la demanda y la correlación de las fuerzas lo permite.

Así, toda revolución está definida por dos aspectos:

1.- Formas o medios posibles: Violencia insurreccional.

2.- Fin: La subversión o cambio del orden en un sentido de ascenso del mismo en la dirección de su totalización y de su perfección.

Los revolucionarios ponen la irracionalidad (violencia subversiva) al servicio de la racionalidad (el orden de todos, en principio).

Por el contrario, los contrarrevolucionarios ponen la irracionalidad (violencia operativa) al servicio de la irracionalidad (violencia institucional).

Y una tercera posición, los reformistas, ponen la racionalidad (diálogo civil) al servicio de la racionalidad (el orden de todos).

El revolucionarismo revolucionario o partidario de la violencia insurreccional puede resultar, como de hecho resulta, profundamente reaccionario en sus consecuencias, si desencadena la subversión en una situación objetiva de imposibilidad de triunfo de las fuerzas insurreccionales.

El revolucionarismo en los fines, es decir, la aspiración a una transformación total de la sociedad en un sentido de alcance de su plenitud social, se puede diferenciar en dos tendencias:

1.- Revolucionaria: trata de alcanzar ordenadamente esos fines por la vía de una dictadura.

2.- Reformista: Trata de alcanzar esos mismos fines por la vía de la evolución democrática. Dentro de esta tendencia se puede observar:

A.- Tendencia revolucionaria: Persigue una sociedad plenamente socializada por vía democrática.

B.- Tendencia burguesa: Persigue la mejora de las condiciones sociales de las clases más desvalidas en un momento y en una medida determinadas. Lo puede hacer desde la perspectiva democrática o desde la perspectiva autoritaria, lo que llevaría al fascismo.

Así se puede resumir en:

A.- Revolucionarismo revolucionario. Con dos tendencias:

Revolucionarismo autoritario marxista.

Revolucionarismo libertario anarquista.

B.- Revolucionarismo reformista.

C.- Reformista democrático.

D.- Reformista autoritario.

Hay que preguntarse, por tanto, si el término revolución en Falange es revolucionarismo o reformismo y en vía democrática o dictatorial.
Tras los discursos de los cines Europa y Madrid, de 1935, el revolucionarismo falangista es radicalmente opuesto al revolucionarismo fascista. Pues mientras nazis y fascistas se derechizaban conforme se acercaban al poder, Falange se hacía más revolucionaria:
• En los Puntos Iniciales de Falange Española (diciembre de 1933) no se aludía a la nacionalización de la Banca.
• En los famosos y disputados 27 Puntos (octubre de 1934) se decía que se tendería a la nacionalización de la Banca (Punto 14).
• En el discurso del Teatro Pereda (enero de 1936) José Antonio afirma tajante: "...si la Falange llega al poder, a los quince días será nacionalizado el servicio de Banca".
Del análisis pormenorizado de la producción doctrinal falangista se extrae que era revolucionaria en los fines y evolucionista en los medios; en definitiva, reformista. Participaba del revolucionarismo reformista del socialismo democrático, pero con los medios insureccionales del socialismo autoritario, por lo que estaba más próxima a Jaures, a Besteiro o a de los Ríos, que a Mussolini o a Hitler.
Falange y Democracia. La Democracia Orgánica.
"Si la Democracia, como forma, ha fracasado es, más que nada, porque no nos ha sabido proporcionar una vida verdaderamente democrática en su contenido". "No caigamos en las exageraciones extremas que traducen su odio por la superstición sufragista en desprecio hacia todo lo democrático. La aspiración a una vida democrática, libre y apacible, será siempre el punto de mira de la ciencia política, por encima de toda moda. No prevalecerán los intentos de negar derechos individuales ganados con siglos de sacrificio. Lo que ocurre es que la ciencia tendrá que buscar, mediante construcciones de contenido, el resultado que la democracia liberal no ha sabido depararle, una democracia social que verificase objetivamente, en el orden económico, y traducidas en libertades y derechos concretos, las proclamaciones de la democracia política".
La estructuración orgánica de la sociedad no es una expresión del conservadurismo reaccionario, como pretendía el franquismo, de propugnación de la vuelta a la organización estamental, gremial y paternalista de la sociedad, sino todo lo contrario.
Antecedentes del concepto de de democracia orgánica se pueden encontrar en casi todas las construcciones utopistas de los teóricos de la ciencia política. La primera construcción acabada es, sin embargo, reciente y se encuentra en la 'Filosofía del Derecho' de Hegel, con un curioso prólogo de Marx. En España, el concepto es introducido por los llamados krausistas, escuela que no tiene correlato en otros países europeos, de la Institución Libre de Enseñanza, con Giner de los Ríos, Adolfo Posada, Julián Besteiro o Salvador de Madariaga.
En el concepto de democracia orgánica, la sociedad evoluciona desde el caos hacia el orden, desde lo inorgánico hacia lo orgánico, desde lo político a lo social. En función de esto, la actividad política es aquella que tiende, precisamente, a hacer social a la sociedad. De ahí que mientras más injusta, más desordenada, menos social, sea una sociedad, más actividad política hay en ella y más confusión y más partidos políticos y a la inversa.
En el nivel hipotético de una sociedad plenamente social, plenamente realizada como tal, toda la política (con los partidos, luchas, etc.) habrá desaparecido, pero no por prohibición de alguien, como pretende la extremaderecha o el fascismo, sino por haberse hecho innecesaria la actividad correctiva por la perfección social de la sociedad.
Falange: Ni Derecha, ni extremaderecha.
En la Revista Blanco y Negro (1933) José Antonio declara tajante: "Mientras millones de familias españolas vivan miserablemente, no puede ni debe haber paz en España".
El Manifiesto ante las Elecciones, elaborado por la Junta Política en enero de 1936, posiciona claramente a Falange Española de las JONS al margen de las derechas, o del fascismo: "Nuestra modesta economía está recargada con el sostenimiento de una masa parasitaria insoportable: banqueros que se enriquecen prestando a interés caro el dinero a los demás; propietarios de grandes fincas que, sin amor ni esfuerzo, cobran rentas enormes por alquilarlas; consejeros de grandes compañías diez veces mejor retribuidos que quienes con su esfuerzo la sacan adelante; portadores de acciones liberadas a quienes las más de las veces se retribuye a perpetuidad, usureros, agiotistas y correveidiles: Para que esta gruesa capa de ociosos se sostenga, sin añadir el más pequeño fruto al esfuerzo de los otros, empresarios, industriales, comerciantes, labradores y pescadores, intelectuales, artesanos y obreros agotados en un trabajo sin ilusión, tienen que sustraer raspaduras a sus parvos medios de existencia. Así, el nivel de vida de todas las clases productoras españolas, de la clase media y de las clases populares, es desconsoladoramente bajo; para España es un problema el exceso de sus propios productos porque el pueblo español, esquilmado, apenas consume...". "El orden liberal capitalista ha traído al mundo las discordias presentes y el espectáculo de miseria que dan los obreros del campo, alquilándose a sí mismos. El liberalismo se burla de los infortunados: declara maravillosos derechos; libertad de pensamiento o de propaganda, de trabajo... pero que no son sino meros lujos para los favorecidos por la fortuna. A los pobres, en el régimen liberal, no se les hará trabajar a palos, pero se los sitia por hambre. el obrero aislado, titular de todos los derechos en el papel, tiene que optar entre morirse de hambre o aceptar las condiciones que le ofrezca el capitalista, por duras que sean".
En su discurso del Teatro Principal de Oviedo, José Antonio repite lo que ya dijera en el Congreso de los Diputados, con motivo de la Revolución de Octubre: "... los mineros de Asturias, valerosos pero equivocados, no hicieron la revolución por ellos, que ganan los mejores jornales de España, sino por los trabajadores hambrientos de Andalucía".

El Movimiento falangista (auténtico)

Fuente de la información: Falange Española Auténtica
Falange Española de las J.O.N.S. (Auténtica) y Falange Española Auténtica - Defensora a ultranza del ideario nacionalsindicalista, perseguida en el franquismo y en la democracia.
En diciembre de 1937 aparecieron las primeras octavillas de la Auténtica Falange, aunque el ambiente ya estaba muy caldeado incluso desde antes de la detención de Manuel Hedilla y de otros mandos falangistas.
La idea parte de mandos históricos pero muy secundarios, como Patricio Fernán González de Canales, Jefe Territorial de Prensa y Propaganda de Andalucía; Martín Ruiz Arenado, Secretario Territorial de Andalucía y Narciso Perales, que se conciertan para hacerse con el poder desde dentro de la Falange franquista.
Enterado el Cuartel General del Generalísimo de estas maniobras ordena la detención de Vélez, mientras que Ruiz Arenado fallecería en un extraño accidente de automóvil. Al terminar la guerra se ordena la detención de Perales, Ezquer y Meléndez, bajo la acusación de formar el Triunvirato de la Falange Auténtica.
En diciembre de 1939 tiene lugar, en la casa madrileña del coronel Rodríguez Tarduchy, Jefe de Provincias de la Falange originaria, la constitución oficial de la Falange Auténtica.
Asisten:
· Daniel Buhigas
· Ramón Cazañas
· González de Canales
· Luis de Caralt
· Pérez de Cabo
· Rodríguez Tarduchy
Se nombra la primera Junta de Mando que queda formada por:
· Presidente: Rodríguez Tarduchy
· Secretario: González de Canales
Vocales:
· Daniel Buhigas (Galicia)
· Ricardo Sanz (Asturias)
· Ventura López Coterilla (Santander)
· Luis de Caralt (Barcelona)
· José Antonio Pérez de Cabo (Levante)
· Gregorio Ortega Gil (Canarias)
· Ramón Cazañas (Protectorado)
A junio de 1940 la Auténtica contaba con los siguientes militantes:
· Madrid: 400
· Galicia, León, Asturias y Santander: 1.500
· Cataluña: 900
· Levante: 500
En Vizcaya la Auténtica estará organizada y dirigida por José de Oyárbide, un camisa vieja que había escapado de un atentado comunista en Eibar en 1934. González de Canales mantuvo contactos con grupos opositores, como el del coronel Yagüe, que no quiso fusionarse por no considerar el desplazamiento de Franco del poder; con las Organización de Recobro Nacional Sindicalistas (ORNS) de Ezquer, que tenían una fuerte implantación en Cataluña y Extremadura, principalmente en la comarca de Don Benito; el de Salvador Merino, que desde la dirección de los Sindicatos pretendía un giro social de la política oficial y otros como las Juntas de Agitación Nacional Sindicalistas o la Alianza Sindicalista. Sin embargo, no se llega a ningún acuerdo de fusión y, ante el estancamiento sufrido, algunas disensiones internas y la expulsión de Buhigas y Cazañas por malversación de fondos, la Junta Política, en su reunión de abril de 1941, decide la disolución de la organización.
En 1942 se desataría la represión franquista contra los antiguos miembros de la Auténtica, Perales y Canales vuelven a ser detenidos y Pérez de Cabo, por el empecinamiento personal del general Varela es juzgado y fusilado en Valencia.
Durante todo el franquismo surgirán, se desarrollarán y morirán infinidad de grupos falangistas opositores. Centrándonos en la Auténtica, tras la desaparición de principios de los años 40, no volverá a surgir sino hasta mayo de 1976.
El 24 de mayo de 1975 el FNAL entra en la comisión constitutiva de Falange Española integrada, entre otras organizaciones, por los Círculos Doctrinales José Antonio, comisión que abandonará el 24 de abril de 1976 por su oposición a invitar al Congreso de Unidad al FNE de Raimundo Fernández-Cuesta.
Al mes siguiente, del 27 al 29 de mayo, se celebra en Madrid el I Congreso Nacional de FE de las JONS. Asisten, además CONS y FSU y al término del mismo se aprueba la creación de FE de las JONS (Auténtica). En septiembre de ese mismo año empezará a editarse el Boletín Informativo Semanal de FE de las JONS.
En paralelo se lleva a cabo una amplia campaña de impacto:
  • Retirada de los retratos de José Antonio de las estaciones del Metro de Madrid y de las placas con el yugo y las flechas situadas a la entrada de los pueblos.
  • El 29 de septiembre, Miguel Hedilla y otros 3 dirigentes, con camisa azul, entran en la sede de la Secretaría General del Movimiento (C/ Alcalá nº 44) y encerrándose en uno de los despachos de la 5ª planta sacan una pancarta por la ventana con consignas contra Fernández-Cuesta, Pilar Primo y Girón de Velasco.
  • A principios de octubre un grupo de militantes irrumpe en la Bolsa de Madrid arrojando un bote de humo y propaganda.
El I Congreso de FE de las JONS (A) se celebra el 20 y el 21 de noviembre de 1976 en Alicante y en el mismo se ratifica la Junta que ya saliera del Congreso del FNAL:
III Jefe Nacional: Narciso Perales Herrero.
· Presidente: Pedro Conde Soladana.
· Secretario General: José María Gussoni Rodríguez.
· Secretario CONS (como rama sindical): Serafín Reboul Estecha.
· Secretario FSU (como rama estudiantil): Javier Morillas Gómez.
· Jefe de Prensa y Propaganda: Miguel Hedilla (Jefe Provincial de Madrid).
Vocales:
· Miguel Moreno.
· Carlos Novillo Fertrell.
· Fernando Cabrera.
· Marcial Méndez.
Otros destacados mandos fueron Xavier Gracia, como Jefe Territorial de Cataluña y Assiego, de Málaga.
Al término del Congreso se celebra una manifestación no autorizada por la que son detenidos Perales, Conde y Gussoni.
El 19 de diciembre de 1976 se celebra una Asamblea Extraordinaria de Representantes, eligiéndose el IV Consejo Nacional, siendo designado Narciso Perales Presidente del mismo, así como de su delegación permanente o Junta Política; se nombra a Pedro Conde IV Jefe Nacional.
Otro hecho notable de la campaña de impacto desarrollada por la organización se produjo el 15 de enero de 1977, cuando varios dirigentes arrojaron, ante la sede de la Secretaría General del Movimiento, las placas con el yugo y las flechas retiradas de los pueblos meses antes.
Los días 19, 20 y 21 de marzo de 1977 se celebra el II Congreso Nacional en el Hotel Don Quijote de Madrid, con asistencia de 550 delegados provinciales. En éste se nombra un Consejo Nacional de 21 miembros, 7 de los cuales constituirán la Junta Política:
· Presidente (lo es del Consejo Nacional y de la Junta Política): Narciso Perales Herrero.
· Secretario (lo es del Consejo Nacional y de la Junta Política): José María Gussoni.
Vocales:
· Serafín Reboul.
· Javier Morillas.
· Francisco Martín Castillo.
· José Briz Méndez.
· Carlos Novillo.
Se acuerda que sea el Congreso Nacional el que designe al Consejo Nacional y al Jefe Nacional y se hacen los siguientes nombramientos:
· Jefe Nacional: Pedro Conde.
· Secretario: José Luis Arroyo Cruz.
Otro de los acuerdos adoptados es la publicación de Patria Sindicalista, como órgano de expresión del partido, sin dejar de editar CONS, órgano de expresión de la Central Obrera y Sí, órgano del FSU.
En este Congreso surgen las primeras discrepancias por la forma de estructuración del partido, dividiéndose en dos sectores:
1. El que abogaba por la organización falangista tradicional, defendida por los históricos.
2. El que abogaba, por el contrario, por un partido democrático cuyo máximo órgano fuero el Congreso de Militantes, defendido por los más jóvenes.
Aunque no se produce la ruptura oficial, sí será motivo de numerosas expulsiones durante los meses siguientes.
El 5 de mayo de 1977 el Círculo José Antonio de Barcelona, presidido por Angel Gómez Puértolas, se integra de FE de las JONS (A), tras una reunión en el Restaurante Moka de Barcelona.
El 29 de Octubre de 1977 se celebra la conmemoración de la fundación de Falange en 40 provincias con actos centrales programados en las Cocheras del Sans de Barcelona y en el mitin del Cine Madrid.
A finales de 1977 Pedro Conde se queja ante el Secretario General por el impago de sus facturas de luz y teléfono que han supuesto el corte de suministro, ante la Asamblea Nacional, de mediados de enero de 1978, el Secretario General, José Luis Arroyo, expone el gran déficit que se arrastra en las cuentas del partido, esto lleva a la convocatoria urgente de un Congreso.
En el mes de febrero la sección sindical CONS abandona la organización y se reconvierte en Confederación de Trabajadores Sindicalistas. El día 18 de ese mismo mes el Jefe Provincial de Málaga, José Antonio Assiego Verdugo acusa a la Junta Nacional de haber forzado la dimisión de Narciso Perales y de mantener anulado a Conde, es fulminantemente expulsado.
El III Congreso Nacional se convoca para marzo de 1978, pero antes llegará la ruptura definitiva. Una Asamblea Nacional celebrada en marzo aprueba la expulsión de los miembros de la Junta Nacional disidentes. Los expulsados, por su parte, se constituyen en Junta Directiva y celebran el III Congreso Nacional el 24 de marzo, eligiendo a Ana María Fernández Llamazares como Jefe Nacional, ante esto Conde recurre al Registro de Partidos Políticos impidiendo la oficialización del 'golpe' y provocando que los expulsados se constituyan como FEA.
Tras la ruptura el panorama queda de la siguiente manera:
1. FE de las JONS (A): A mediados de 1979, Pedro Conde es sustituido por Jesús Esteban, con Vicente Martín Peña como Secretario. Poco después accederá a la Jefatura Nacional el aragonés José Manuel Bardají. El 23 de diciembre de 1979 tras el III Congreso Nacional celebrado en Zaragoza se autodisuelve.
2. FEA: Acapara el 20% de la militancia de FE de las JONS (A) liderados por Miguel Hedilla. A principios de 1979 celebran su Congreso Constituyente en la Casa de Campo, eligiéndose a Ana María Fernández LLamazares (esposa de Xabier Gracia Martí, provenientes ambos del disuelto PENS) como Jefe Nacional y a Manuel Velasco, como Secretario.
Tras la autodisolución de FE de las JONS (A), FEA operará con su nombre hasta que en 1983 sale la sentencia que la deslegalizaba por la similitud de nombres con FE de las JONS.
La definición más acertada dada por el poder fáctico de la prensa a un partido falangista la hizo el Diario16, con ocasión de las elecciones de 1978, al encuadrar a FE de las JONS (A) en un epígrafe abierto especialmente para esta organización, como 'no homologable'. En 'Cuadernos para el Diálogo' (1978) tampoco se mencionaba a esta organización entre los grupos fascistas. No en vano se asistió en 1978, en La Habana, a un encuentro internacional de la Juventud, junto a delegaciones comunistas europeas. Asimismo, se cantaba el Cara al Sol con el puño izquierdo alzado.
En esta época algunos 'auténticos' se pasaron a la CNT.
Entretanto se constituye la Editorial Zacatecas desde la que se reedita la revista Nosotros.
Los días 8 y 9 de diciembre de 1984 se celebrará el V Congreso Nacional de FEA, el llamado de la Unidad en el que sale elegido Secretario General Ángel Gómez Puértolas, con el objetivo de reflotar un partido que iba a la deriva, con la mayoría de los miembros de la Junta dimitidos o expulsados entre 1980 y 1983:
· Manuel Velasco Baquero.
· Santiago Rubio Carreira.
· Pablo Martín Urbano.
· Adelaida Botas Jordana.
· José Ramón Martí Gracia.
· José Miguel Devesa Gil.
· Miguel Hedilla Rojas.
Los miembros de la Junta entrante serán:
· Angel Gómez Puértolas.
· Serafín Márquez Campoy.
· Pedro Jarabo Pardos.
· Alberto Amat Palomares.
· Miguel Iñiguez Gomis.
· José Pla Moreno.
· Jaime Ferrarons García.
En 1994 se produce una marcha casi total de mandos y militantes a FE de las JONS, entre ellos el histórico Jefe de Juventudes Gustavo Morales o Miguel Hedilla.
A partir de esta fecha existe una gran confusión en los derroteros tomados por el partido, sin que conste fehacientemente quién manda en el mismo. Aunque al parecer, tras el otorgamiento de poderes electorales a Miguel Hedilla, por parte del Presidente de FEA, Angel Gómez Puértolas, en enero de 1996, se convoca un Congreso Nacional y se nombra Presidente a Angel Carrera Zabaleta.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Carta de Hedilla a Franco (27-3-1946)

Una de las cartas que envió Manuel Hedilla a Franco, con motivo de su injusto confinamiento, para aclarar a algunos varias cosas
Exmo. Sr: Don Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado Español, Madrid. Exmo. Sr: Respetuosamente me dirijo a V.E. para exponerle mi situación, confiando en su reconocido espíritu de justicia y en su bondad que no desdeñará enterarse de mi exposición y que resolverá según el dictado de su conciencia cristiana. Mi actitud en determinada circunstancia de hace nueve años se juzgó delictiva. Yo he creído siempre que sólo podía juzgarse equivocada, pues creo delante de Dios, que ha de ser mi juez, que tengo la conciencia limpia de todo delito, y jamás nadie podrá acusarme de falta de patriotismo ni de haberme movido por fines por fines perversos. Apelo a la caballerosidad indiscutible de V.E. que un día dignó hacer elogio de mi honradez intachable, cuando tantos se movían alrededor de V.E: por estas pasiones y apetitos desordenados. Peor ahora no pretendo excusar mi actuación de aquel tiempo. Me resuelvo dirigirme a V.E. en vista de la generosidad con que han sido perdonados tantos malos españoles que no sólo estuvieron lejos de nuestros ideales, sino que lucharon por hundir España en la ignominia y para desterrar de ella el nombre de Dios y el recuerdo de su grandeza. En verdad siento grande amargura al ver que tantos que fueron traidores a España y enemigos de los santos ideales de la Cruzada hayan sido perdonados, en virtud de una política verdaderamente humana y cristiana, y que yo, que he sentido como pocos nuestros ideales y he amado intensamente a mi Patria, me vea todavía sometido a una dolorosísima sanción. Si mi pertinacia en una actitud que V.E. juzgó reprensible, merecía un castigo, yo me atrevo a pensar que jamás su corazón cristiano creyó que había de ser tan cruel. Sin duda ignorándolo V.E.: mis cuatro años de cárcel en la Prisión Provincial de Las Palmas fueron de una crueldad sin límites que me redujo a trance de muerte, hasta pesar sólo 40 Kilos. Después mi confinamiento en Mallorca, con una pequeña pensión, sin posibilidad de abrirme paso para rehacer la vida de mi familia, ha sido sembrado de trágicas tribulaciones, que no han terminado todavía. Yo no sé que habrá movido a V.E. a mantener una orden de confinamiento que bien siendo para mi una fuente de sufrimientos. Pienso que no puede ser otra cosa que el temor de que una intervención mía en política, pueda hacer surgir dificultades, que por patriotismo y sentido de su alta responsabilidad se oriente en el deber de prevenir y cortar. Si es así, yo puedo asegurar a V.E. que desde que fui apartado de los asuntos públicos, jamás he intervenido en ellos ni directa ni indirectamente; a pesar de que en numerosas ocasiones me han buscado pretendiendo inducirme a ello, pero siempre me he negado resueltamente y Dios es testigo de que tengo la resolución inquebrantable de no volver a tomar parte en ninguna clase de de política. Y si alguna vez he hablado con personas que ostentaban carácter público, he tratado asuntos meramente de amistad y jamás de los políticos. Si otra cosa han dicho a V.E, han mentido. Quitado este peligro, que justamente podía inducir a V.E. a mantenerme confinado, yo no veo otro motivo para mantener sobre mí una disposición aflictiva, que para otros. Situados en mejores circunstancias sociales, podrá resultar dura y enojosa, pero que para mí resulta trágica. Por lo mismo, y recordando la benignidad xon que han tratado a otros muchos nada afectos a nuestros ideales, me atrevo a suplicar a V.E. se sirva dar la orden para que me sea devuelta una libertad que ha de permitirme rehacer mi vida y preparar el porvenir de mis hijos. Muy atenta y respetuosamente queda de V.E. Affmo. Y s.s. Firmado Manuel Hedilla Larrey.

martes, 20 de diciembre de 2011

José Antonio, nació un 20-N, mientras era fusilado

Fuente: http://www.elsemanaldigital.com/ 
Autor: Carmelo López-Arias

Yéndonos a uno de los apéndices de La pasión de José Antonio (este pequeño gran regalo que José María Zavala ha hecho a la historiografía española, amén de a muchos miles de variopintos devotos de una figura tan notable), encontramos, entre otros elogios de personalidades de la izquierda a José Antonio Primo de Rivera, los de dos anarquistas de tiempos de la Segunda República. Diego Abad de Santillán afirma: "Españoles de esa talla, patriotas como él, no son peligrosos ni siquiera en las filas enemigas. Pertenecen a los que reivindican España y sostienen lo español desde campos opuestos... ¡Cuánto hubiera cambiado el destino de España, si un acuerdo entre nosotros hubiera sido tácticamente posible, según los deseos de Primo de Rivera". Por su parte, Buenaventura Durruti proclama "una insensatez y un error capital condenar y fusilar a José Antonio en estos momentos... No reconozco ninguna razón o pretexto que [lo] aconseje, y mucho menos justifique... Con su muerte, si llega a consumarse, morirá también toda esperanza de reconciliar a los españoles antes de muchas décadas". Las paradojas de una vida Y, sin embargo, unas páginas atrás hemos leído, en boca de Zavala a través de los testigos consultados, la forma en que otros anarquistas le asesinaron cebándose con su sufrimiento. Según el relato del testigo presencial Joaquín Martínez Arboleya, que este libro rescata del olvido, el fusilamiento no se hizo al pecho, sino a las rodillas. Se hizo así para que el tiro de gracia en la nuca, que le dio el cenetista Guillermo Toscano jaleado por sus compañeros, lo recibiera vivo y consciente. Lo cierto es que sólo consiguieron que añadiese un segundo ¡Arriba España!, antes del pistoletazo, al que ya habían escuchado a la orden de fuego de fusil. Tales paradojas forman parte intrínseca de la vida y personalidad del fundador de Falange Española, muerto el 20 de noviembre de 1936, justo ahora hace 75 años. ¿Que le gustaba sentirse próximo a las tesis sociales de la izquierda y disfrutaba ganándose la simpatía de muchos de sus representantes? Pero fue la izquierda la que le mató. ¿Que monárquicos y cedistas le hicieron la vida imposible durante la Segunda República? Sin embargo el pensamiento de José Antonio es inconcebible lejos de los parámetros intelectuales de la derecha, entendido este concepto en su sentido más amplio. El hombre, desvestido del mito Decenas de obras ha abordado estos pequeños misterios en una perspectiva ideológica y política, pero probablemente su explicación radica en la realidad que nos presenta Zavala: el hombre de carne y hueso. El mito que nació con el sacrificio de su vida (Durruti se equivocó de plano en la frase citada: su sangre fue reconciliadora), y que el régimen de Francisco Franco convirtió en símbolo y seña de identidad para las generaciones de postguerra, ha sepultado en cierto modo el conocimiento de su intimidad personal. La pasión de José Antonio cubre ese hueco al presentarnos las pasiones que le arrebataban, pero cuyo dominio, con frecuencia imperfecto, da cuenta del estoicismo clásico del personaje y al mismo tiempo de la espontaneidad de sus emociones ante el amor o la muerte, que son las que principalmente retrata Zavala. Amores imposibles Nunca se había hablado con tanta franqueza, detalle y documentación sobre las mujeres a las que José Antonio amó. Cristina de Arteaga, luego monja jerónima, fue el primer amor, platónico. Pilar Azlor de Aragón, el amor de verdad, con vocación esponsal frustrada por la prohibición del padre de ella. En la cárcel de Alicante acarició fotos de su amada, casada con otro, al tiempo que recibía cartas de amor de Elizabeth Asquith, otra pasión imposible porque era la mujer del embajador rumano en Madrid. Y también existió I., de cuya identidad nada se sabe, pero a quien escribió cuatro cartas que apuntan a que era una camarada de Ávila a quien conoció pocas semanas antes de su detención, en marzo de 1936. Junto a este José Antonio enamoradizo y enamorador (¿habrá que recordar que murió con 33 años, que no le faltaron apostura ni posición, y que gustó de las relaciones sociales de su rango aristocrático?), está el hombre encarcelado. Con testigos de primera mano –hijos de los protagonistas-, Zavala repasa los intentos de liberación antes y después del 18 de julio, y cómo los fue viviendo el interesado en las dos prisiones que ocupó. Y también detalles poco conocidos de sus últimos días. El sueño de José Antonio Los barrotes, y luego la cercanía y aceptación de la muerte (confió en librarse y peleó para ello, pero nunca se engañó sobre las intenciones que se abrigaban contra él), hicieron brotar al José Antonio más idealista, sobre todo por su neblinosa percepción de la realidad política tras el Alzamiento. Al tiempo que, a través de la acumulación de datos y testimonios que pueblan La pasión de José Antonio, le vemos conducir con tanta dignidad su destino, emerge una figura de gran relieve moral y se nos va apareciendo con mayor claridad la tremenda injusticia de su sentencia. Zavala retrata al tribunal con nombres y apellidos sinónimos de una prevaricación bochornosa, nos cuenta su historia y su trayectoria. Mala gente. Poesía y sacrificio personal Setenta y cinco años después, gracias a estas páginas vemos el rostro auténtico de José Antonio como quizá nunca antes. Detrás de las ideas (amadas por unos y aborrecidas por otros, vigentes algunas y otras periclitadas, fundamentadas en ocasiones y en ocasiones ingenuas y utópicas: pero todas ellas expresadas con una fuerza poética que el tiempo no ha apolillado) había una personalidad subyugante. ¿Qué parte de lo que seduce en ella era propio, y qué parte proviene de un mito a cuya fuerza es difícil sustraerse? Imposible saberlo. Pero si en un lugar puede estar la respuesta, es en su testamento, que el libro reproduce entre otros anexos de gran valor documental. Cuando conoció la sentencia, plasmó entre sus últimas voluntades un deseo: "Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles". Toda una lección para quienes se han empeñado en resucitarlas.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Manifestaciones de la oposición falangista al régimen de franco


La disidencia falangista hunde sus raíces en el año 36. Las dudas sobre participar en conjuras como mera fuerza auxiliar de choque se vieron desbordadas al comenzar el conflicto por el unánime apoyo de la Falange, a pesar de las objeciones de José Antonio en la prisión de Alicante (1). Muestras de disidencia pueden hallarse en los comienzos del régimen y en el periodo que comprende sus últimos veinte años. Resulta   significativo que a la desaparición del Movimiento Nacional iban a dejar de tener sentido político estas posturas de disidencia. Tras los años de la transición hubo grupos que desaparecieron, otros se reagruparon y han arrastrado o arrastran una lánguida existencia. La necesidad de un lugar de referencia se hizo imprescindible, tal sitio podía ser santificado o denostado, pero fue siempre necesario (entiéndase esto desde una perspectiva histórica) para encontrar la posición. Al final ni con el Movimiento ni sin él tuvieron remedio los males de la Falange.

La unanimidad en el apoyo de la Falange al Alzamiento del 18 de Julio tuvo su más serio encontronazo en Abril de 1937 a raíz del Decreto de Unificación de fuerzas políticas de la zona nacional. El problema interno de la Falange, con facciones dispuestas a acabar con las contrarias, y la oposición de Manuel Hedilla a aceptar el Decreto, en cuanto a la forma, finalizó con las condenas de éste y otros falangistas.(2)
 
A fines de 1937 aparecieron octavillas en las que se atacaba la unificación e iban firmadas como "Falange auténtica", nombre que quería diferenciarse de la Falange colaboracionista. La existencia de cierto malestar dentro del falangismo era positivamente contemplado desde el bando republicano. Se esperaba  que luchas internas  pudieran poner en aprieto el bando nacional (3).
 
Hubo un intento  de hacerse con el poder  de la FET desde dentro, una especie de conjura que realizaron Martín Ruiz Arenado, Narciso Perales, Patricio González de Canales y algún otro. También grupos clandestinos falangistas formaron una "Falange autónoma" en contraposición a la Francofalange.
 
Durante la guerra, el coronel Yagüe, falangista, tendría problemas a raíz del discurso pronunciado en el aniversario de la Unificación, en donde hacía referencias al perdón a los enemigos y deseaba la vuelta a sus casas de los falangistas encarcelados.
 
Fue ya en 1939, acabada la guerra, cuando pequeños grupos de falangistas descontentos trataron de formar una Falange fuera del Partido único, lo que significaba su clandestinidad. En el domicilio del  coronel  Rodríguez    Tarduchy tenían estos falangistas su lugar de reunión. Allí se decidió constituir una Junta Política clandestina que coordinara la actuación de estos descontentos. Esta Junta Política contaba con Tarduchy, González de Canales, Ricardo Sanz, Luis de Caralt, Pérez Cabo etc. Entre sus proyectos estuvo la eliminación de Serrano Suñer y la del propio Franco. Ambos magnicidios fueron suspendidos al entender la Junta que las desapariciones de los dos personajes causarían más daño que beneficio.  Al no quedar nada por escrito y considerar los propios interesados las reuniones como supersecretas ha sido la fuente oral quien ha dado testimonio de esta disidencia. Sobre la metodología utilizada y por la naturaleza del relato planean los interrogantes propios de tal forma de investigación. En cualquier caso y sin quitar el valor personal de quienes urdían tales tramas por el riesgo que aquello comportaba, no dejan de parecernos conspiraciones de opereta en donde el voluntarismo disfrazado de truculencia intentaba hacer de las suyas.
 
En Extremadura y de la mano de Eduardo Ezquer funcionaron unas Ofensivas de Recobro Nacionalsindicalista (4) que trataban de recuperar el sentido revolucionario de la Falange republicana.
 
La Junta Política clandestina y los falangistas que se  articulaban en torno a Yagüe mantuvieron contactos en los primeros meses  del año 40. No se logró ningún acuerdo por las diferencias de estrategias. Para unos, la Falange debía recobrar su independencia, para otros había que lograr el predominio dentro del Estado quitándoselo a otras fuerzas políticas, es decir reducir a la nada o a la casi nada la presencia de otros colaboradores esenciales de la guerra civil. A lo que por supuesto el General Franco no podía estar de acuerdo (4 bis)
 
Estos hechos manifestaban fundamentalmente un estado de opinión, una exteriorización de deseos más que la plasmación concreta de actuaciones positivas. Actitudes de rebeldía que en aquel tiempo entrañaban enorme riesgo y que producirían  detenciones, destierros y hasta fusilamientos como el ocurrido con Pérez de Cabo (5).
  
A este último y a Juan Domínguez añadiría el FNAL (Frente Nacional De Alianza Libre) como falangistas represaliados "a varios centenares de camaradas, como Ricardo Sanz (de la Junta Política), Daniel Buhigas (Jefe Territorial de Galicia), Roberto Canales (Jefe de la Milicia), Armando Iraola, Federico Izquierdo Luque, Carlos Ruiz de la Fuente (ejemplo de pureza falangista) y tantos otros que han ido muriendo, sin perder la fé, en el abandono, en la persecución y en la miseria. Las cárceles, cuando no los confinamientos, han sido por muchos años" (panfleto del FNAL)
    
Pero no conviene inflar la nómina de los represaliados. En 1941 uno de los condenados a muerte por los sucesos de Salamanca, Lamberto de los Santos, dirigía una carta de agradecimiento a Ramón Serrano Suñer, Presidente de la Junta Política en donde le decía que tras la puerta en libertad de algunos falangistas sólo quedaba Hedilla en la cárcel.
 
Los distintos grupos de opinión falangista, tanto los que funcionaban  dentro del Estado como los que querían hacerlo desde fuera perdieron fuerza y el nombramiento de José Luis de Arrese como Secretario General de la FET inició una etapa de reconducción de la variedad falangista hacia la uniformidad, basada en doblegarse ante el catolicismo clerical del Estado, no planteando serias competencias a la opción política más agradable a la jerarquía de la Iglesia con la que, a través de destacados personajes de la misma, se habían mantenido momentos de tensión por ver quién imponía su predominio. Se iniciaba una época de sumisión falangista que durará lo que dure el régimen a excepción de pequeños conatos de disidencia.
 
La existencia de rebeldes falangistas en torno a una "Falange Auténtica"  queda demostrada por los intentos de reprimirla desde el Ministerio de Gobernación. En 1943, el antifalangista Galarza cursaba al Ministro Secretario General un escrito en el que se interesaba por las relaciones entre miembros de una denominada “Falange Auténtica” y la Secretaría General del Movimiento, ya que se iba a proceder contra aquéllos.
 
Carecemos de noticias de la represión efectuada, pero en Julio del 43, exceptuando la prisión de Alfaro, en Logroño, donde se concentraba a reclusos falangistas, los militantes que sufrían condena habían sido acusados de delitos comunes, no políticos. En palabras de Ridruejo:"Tu sabes bien cómo, después de perplejidades y desconfianzas toda la Falange aceptó el Caudillaje de Franco". (Serrano. O.c. p. 368)     
 
Otro personajes por el que ha planeado la sombra de la disidencia fue el Jefe de Prensa y Propaganda de la Falange Española, Vicente de Cadenas Vicén, a raíz de la celebración del  III Consejo Nacional de FE de las JONS y de los hechos de Salamanca. Su salida de España motivó rumores acerca de la labor de rechazo del falangista hacia el nuevo  régimen. Aquella impresión era recogida por Payne (“Falange”. Ruedo Ibérico pág. 144) para quien Cadenas "había huido de España después de la Unificación" y también se le adjudicaban octavillas en el año 37 firmadas por Falange Española Auténtica, hecho que fue negado por el  interesado. La madre del falangista solicitaría, ante los rumores  sobre la conducta de su hijo, la aclaración pertinente . El 22 de  Marzo de 1944, se trasladaba un escrito del General Subsecretario del Ejército (Cadenas unía a su condición de falangista la de militar) al Secretario General del Movimiento comunicando que no existía ningún tipo de antecedentes sobre el antiguo Jefe de Prensa y Propaganda falangista.
 
Según testimonia Narciso Perales, hubo conversaciones de elementos falangistas con históricos del anarquismo como Cipriano Mera. En aquellos contactos participó el mismo Perales y José Antonio Girón estaba al corriente  de las mismas y las juzgaba de interés. Todo ello resultaba lógico si tenemos en cuenta la obsesión hacia el anarcosindicalismo de la Falange  republicana, la mantenida después por algunos falangistas disidentes e incluso por algunos francofalangistas. Aquellos contactos no llegaron a nada positivo. Hubo falangistas que presentaron aquello como una conspiración contra El Pardo, poniendo en guardia a los servicios de seguridad.
 
El falangista Carlos Novillo declaraba, sin dar mayores detalles, que en los años cuarenta y bajo el mando de Patricio González de Canales se proyectó un atentado, en el que él mismo participaba , contra el general Franco (nota Cfr. Patria Sindicalista) La comisión del delito, habida cuenta de la fortísima represión del momento, y la trayectoria de González de Canales nos inducen a pensar que aquello  no debió llegar ni al grado de tentativa.
 
En  las organizaciones juveniles del régimen, parcelas de poder falangista, era hacia los años 50 donde mayor grado de contestación se daba a la política instituida, la del Movimiento Nacional. En el Frente de Juventudes se agudizaba la contradicción política de sus militantes porque adoctrinaban conforme a unos módulos teóricos y a un espíritu de vida que no se daban en la práctica política. Hace tiempo  que el comunista Mariano Gamo, buen conocedor por haber sido capellán de la organización juvenil, ha resumido este sentimiento contradictorio hablando de que "el contacto con la realidad convertía en surrealismo las consignas cantadas en los campamentos" (6).De igual forma Sáez Marín al hablar de los grupos de elite del Frente de Juventudes o sea de las Falanges de Voluntarios dice "su desaparición vendrá motivada, ante todo, por la creciente disonancia y contradicción entre su propio proceso evolutivo y el del marco sociopolítico en que se desenvolverán" (7).
 
Para Payne el idealismo del régimen sólo se encontraba en las  organizaciones juveniles universitarias y para algunos la única Falange era la que se recluía en organizaciones juveniles y universitarias y constituía además "la única izquierda política con que nuestro país ha contado" (8).
 
Tamaña esquizofrenia producía excelentes muestras de análisis más objeto de estudio de psicolingüistas que de historiadores. Había un lenguaje propio de estos sectores juveniles, radicales en las expresiones y que mostraban la repulsa por lo real y la esperanza en el futuro. Tales manifestaciones se atemperaban en la comunicación con otros sectores del Estado no falangistas. El filtro de la templanza era controlado por secciones del Partido, más "realistas", más dentro del régimen, alejados de utopismos que se sabían irrealizables. El cancionero juvenil es una excelente muestra de aquel estado de ilusión y esperanza roto al contacto con la realidad diaria. Un ejemplo significativo de los lenguajes particulares para "dentro y fuera de casa", se expone a continuación como ejemplo ilustrativo: el Servicio Exterior de la Secretaría General informaba de la visita de un grupo de jóvenes españoles a un campamento juvenil italiano del M.S.I., mostrando comprensión aunque no se estuviera de acuerdo con la actividad desarrollada. El mencionado documento explicativo se pasaba al Ministerio de  Exteriores con las enmiendas (figuran entre paréntesis y las supresiones subrayadas) introducidas por el Jefe de la Secretaría Política, siguiendo instrucciones de Sancho Dávila, para hacerlo más digerible 
 
"Ante todo es necesario hacer constar que, siempre que algún Organismo del Movimiento tiene que realizar una salida al extranjero, bien que la representación del mismo sea individual o colectiva, se consulta al Ministerio de Asuntos Exteriores sobre la conveniencia de la participación o presencia de nuestros Organismos en lo que solicitan. A tal extremo  (se) lleva el Servicio Exterior esta norma de consulta previa al citado Ministerio, que hasta (se) pide la autorización correspondiente (para) en la participación de un boxeador o un ciclista en pruebas deportivas internacionales; cosa que probablemente ignora la Dirección de Asuntos Políticos de Europa, por no ser a dicho Departamento al que se plantean estas cuestiones, sino a la Dirección General de Relaciones Culturales. De esta norma se hace una única excepción: En los casos de Intercambio de estudiantes, que por las constantes salidas al extranjero y por no tener éstas ninguna trascendencia política, el Jefe del Servicio Exterior (se) había acordado con el anterior Director General de Relaciones Culturales, autorizarlos sin previa consulta del Ministerio.
 
Sentados los extremos anteriormente expuestos, procede hacer una aclaración en el asunto objeto del presente informe y en relación con los escritos del Sr. Embajador de España en Roma de fecha 6 y 13 de Septiembre y el del Sr. Director de Asuntos Políticos de Europa de 22 del mismo mes: A los campamentos del Movimiento Social Italiano no ha asistido una Delegación del Frente de Juventudes, sino un grupo de estudiantes españoles que en intercambio cultural fueron a Italia en reciprocidad a la visita de igual número de estudiantes italianos a nuestro país. Por lo tanto, si bien los muchachos que participaron en el Campamento de M.S.I. son todos ellos afiliados al Frente de Juventudes, en ningún caso constituyeron representación oficial de su Delegación Nacional. Y si algunos de estos camaradas (muchachos) es Instructor del Frente de Juventudes, no es cierto (exacto), como asegura (afirma) la Dirección de Asuntos Políticos de Europa, que el camarada (D.)José Luis Blas Escalante sea "Jefe de la Formación Política de la Ayudantía Nacional de la Falange Juvenil".
 
 Probablemente estos camaradas (estudiantes) cometieron la ligereza de hacer declaraciones políticas a un periódico italiano, pero es preciso subrayar que tales declaraciones fueron hechas en forma exclusivamente personal, sin pretender en ningún momento realizarlas en nombre de la Delegación Nacional del Frente de Juventudes. Por otra parte, a nuestro juicio, no hay en tales declaraciones nada que pueda herir al pueblo italiano. El ardor patriótico en que fueron hechas queda perfectamente explicado si tenemos en cuenta las edades de estos muchachos, su especial formación política y su condición de falangistas. Por último tampoco debe extrañar que este grupo de estudiantes españoles y falangistas, se haya puesto en contacto con la agrupación juvenil del Movimiento Social Italiano, ya que esta Organización tiene una línea política muy cercana a la nuestra y (es) desde luego, la única que en su país ha llevado a cabo en todo momento una firme e intransigente actitud anticomunista. Y en cuanto a la repercusión  que las manifestaciones del camarada (estudiante) de Blas, hayan podido tener en la prensa italiana, hemos notado que solamente se han hecho eco de ellas en sentido desfavorable aquellos periódicos italianos (italianos) que en todo momento han observado una actitud agresiva y hostil contra España, su Régimen y su Movimiento. Madrid, a 9 de octubre de 1952."
 
En el periodo 53-56 comienzan, desde el Frente de Juventudes  la crítica y la contestación. En  1955   una   centuria  de militantes   juveniles  daba media vuelta al pasar ante ellos el Jefe del Estado. El 20 de  Noviembre de 1960 en el funeral por José Antonio en el Valle de los Caídos un militante juvenil gritó: "-¡Franco, eres un traidor!"  Cuando Arias Navarro preguntaba al autor de la frase el porqué de su grito, éste le respondió: "-Porque yo no vivo del Régimen como usted" (9). 

A finales de los cincuenta en Santander  surgió un grupo con el nombre de "Haz Ibérico".Para el historiador Payne formulaban una especie de "nacionalsindicalismo democrático y pasado por agua". Llegaba  a estimar sus contingentes humanos en 25.000 personas. Martínez Val contradijo esa  cifra con un significativo "ni muchísimo menos"(10). Apenas tuvo importancia la existencia de este  grupo.
 
En el Distrito de Carabanchel de Madrid, las dependencias del Movimiento sitas en la calle de Cinco Rosas, presenciaron la intentona de una organización "ultraclandestina", movida a nivel de células por falangistas disidentes. El grupo quedó engullido por elementos comunistas que allí se integraron.
 
También de fines de los cincuenta es la creación de las JONS formadas por miembros de la organización del Movimiento conocida como "Guardia de Franco". Intentaron relanzar la idea falangista y criticaron  algunos aspectos del régimen. Los planteamientos de independencia nacional frente a los acuerdos hispanoyanquis, su antimonarquismo y el propio nombre que utilizaban, engarzan con movimientos que Sáez Marín sitúa a principios de los cincuenta (11) y que posiblemente fueran unos núcleos de muy pequeña dimensión  que actuaron con las siglas J.A.N.S (Juntas de Actuación Nacional Sindicalista).
 
En 1959, en la publicación Ibérica promovida por Victoria Kent,  el escritor Vicente Girbau señalaba a las G.A.N.S. (Grupos de Acción Nacional Sindicalistas) como "abiertamente opuestos a la situación actual, pero aun fascistas, algo que en realidad no ha dejado nunca de existir en la universidad de nuestros días". Mencionaba también el citado Girbau a las Falanges Universitarias y les otorgaba el carácter de "vagamente oposicionistas", pero estas dentro del régimen y actuando de agentes provocadores hacia otras organizaciones universitarias de oposición.
 
Había pues, junto a una Falange servidora del Estado, pequeños grupos de descontentos que entendían que el régimen no realizaba la revolución de la Falange, la eterna "revolución pendiente". Se daba la contradicción en estos falangistas de manifestar una postura presuntamente opositora, pero mantenían su vinculación con organizaciones del Partido y, en algunos casos, desempeñaban sus puestos como funcionarios del régimen en parce­las, ideologizadas teóricamente por el falangismo, principalmente en el Frente de Juventudes.
 
Las disidencias habían sido espontáneas, más sentimentales que reflexivas y desde luego contradictorias. Coinciden en el tiempo con la parte final de los cincuenta, tras el fracaso del proyecto constitucional de José Luis Arrese, anulado por presiones en contra de la Iglesia y de otros sectores que preparaban distinta salida al régimen. El ministro falangista relata que cuando fue llamado el 14 de Febrero del 56 por el general Franco ‑antes pues de su intento‑ "El Caudillo [estaba] incómodo con una Falange que se le iba de las manos".(12)
 
Preocupados por  perder su pasada influencia, los falangistas querían falangistizar el Estado. Con tal fin se dispusieron los Círculos doctrinales "José Antonio", fundados en 1959 en el Hogar "Medina" de la Sección Femenina del Movimiento y que agrupaba a un amplio espectro del falangismo, apuntados muchos de ellos por decisión o consejo de sus jefes naturales en las orga­nizaciones del Partido (13).
 
El malestar falangista se ponía de manifiesto en la revista S.P. El inicio del Plan de Estabilización, conforme a modelos ortodoxos de economía capitalista disgustaba a los falangistas. En Abril de 1959  aparecía en la publicación, un artículo de título "La estabilización de la miseria" en donde, sin nombrar explícitamente a España, se defendía el marco inflacionista de la economía, poniendo como ejemplo los casos francés y americano y se reclamaba una estabilización de la propiedad con una política económica cualitativa y no cuantitativa.
 
Notas.-
 
1.- Las dudas y objeciones de José Antonio se pueden encontrar en el libro de J. Mª MANCISIDOR, Frente a Frente, Ávila Editorial y Gráficas Senén Martín, 1963, 364 pág.s. Se trata de la recopi­lación taquigráfica del juicio de José Antonio en Alicante. Existe un interesante Apéndice al Frente a Frente realizado por J.J. ROLDAN HERRERO y publicado a multicopista en Diciembre de 1980 donde hace una comparación entre los textos de las tres ediciones existentes hasta la fecha.‑Ver también extracto de la entrevista con el reportero Jay Allen para el periódico  New Chronicle, de Londres, Edición del 24.X.36 en A.  DEL RIO CISNE­ROS y E.  PAVON PEREYRA, Textos biográficos y epistolario. José Antonio Intimo Madrid, 3ª ed. Ediciones del Movimiento, 1968, pp. 527‑532.
 
2.- Sobre los sucesos de Salamanca se puede encontrar información de variado tipo en la Historia del fascismo español de PAYNE y en los siguientes textos: ‑A. ALCAZAR DE VELASCO, Los 7 días de Salamanca, Madrid, Gregorio delToro editor. 1976, 308 pág.s.‑ M. GARCIA VENERO,  Testimonio de Manuel Hedilla, Barcelona, Ediciones Acervo. Colección Gaudeamus, 1972, 629 págs.‑ S.ELLWOOD, "La crisis de Salamanca.‑La Unificación", en Historia 16,  nº 132, pp.11‑16.‑J. L. RODRIGUEZ JIMENEZ, "La eliminación de Hedilla" en Historia 16  n.132., pp. 19‑26 V. DE CADENAS Y VICENTE, Actas del último Consejo Nacional de FE de las JONS, Madrid, Gráficas Ugina, 1975, 159 págs.
 
3.- Estos datos de la oposición primitiva fueron suministrados por el malogrado A. ROMERO CUESTA en su libro Objetivo: matar a Franco. Historia secreta del franquismo. Madrid, Ediciones 99, 1976, 124 págs. Fundamentalmente recopila el testimonio de los falangistas Patricio González de Canales y Narciso Perales Herrero. En los orígenes del FES los dos falangistas históricos mantuvieron relaciones con el grupo. Armando Romero fue activo militante de esa organización falangista, salió de ella y se incorporó a los protonúcleos de la Falange Española de las JONS auténtica. Falleció en accidente de trabajo cuando dirigía la descarga de un barco mercante en las Islas Canarias.
 
4.- Sobre las ORNS cuenta PAYNE en su ob.cit. pág.. 175,:"Bajo la dirección de Ezquer, continuó subsistiendo un grupo clandestino denominado ORNS (Ofensivas de Recobro Nacional Sindicalista) que desarrolló una acción de agitación y propaganda entre los jóvenes hasta bastante tiempo después de terminada la segunda guerra mundial. Su propósito era el de sustituir la Falange franquista por un movimiento fascista revolucionario y sindicalista. A lo largo de quince años, Ezquer fue detenido seis veces y compareció ante los tribunales de justicia en cinco ocasiones, sin que ello le hiciera desistir de sus propósitos". Ezquer puede considerarse un antecedente del FES en el sentido de no estar vinculado a organizaciones del Movimiento, sin embargo su antigua fama de "violento" no tuvo continuación alguna en el movimiento falangista que estudiamos.
 
4 bis .-Precisamente el equilibrio buscado por el Jefe Nacional, Francisco Franco, unido a su ansia de poder condujo en opinión de Serrano Suñer, al fusilamiento de Juan Domínguez por los sucesos de Begoña en Agosto del 42. (Cfr. Serrano Suñer, R. Memorias pp.364‑367)
 
5.- Pérez de Cabo desvió al mercado negro partidas de trigo con objeto de lograr dinero para la Junta Política clandestina. Armando Romero indica que fue el general Varela, deseoso de acabar con la "insolencia falangista" quien descubrió la acción de Pérez de Cabo y forzó su juicio y su condena a muerte. Debe tratarse de uno de los pocos casos en que una infracción administrativa se saldaba con la pena capital.
 
6.- El País, 12.03.89,  Aquellos "curas rojos",Domingo, p.8
 
7.- J. SAEZ MARIN, Ob. cit., p. 222
 
8.- J. L. ALCOCER, Radiografia de un  fraude, Barcelona,  Planeta, 1978, p.49
 
9.- Ibidem, p.74.‑Mayor información sobre las represalias sufridas por Román Alonso Urdiales, militante de las Falanges Juveniles, en el texto de J. ONRUBIA REBUELTA, Historia de la oposición falangista al régimen de Franco..., pp. 16‑17.
 
10.- J. Mª MARTINEZ VAL,¿Por qué no fue posible la Falange? Barcelona, Dopesa, 1976, 2ª ed. p.49.
11.- SAEZ MARIN. Ob. cit. p.186
 
12.- J. L. DE ARRESE MAGRA, Una Etapa constituyente, Barcelona, Editorial Planeta, 1982, p. 16
 
13.- Entrevista con José Mata, 13.12.88

Fuente:http://www.rumbos.net/rastroria/rastroria03/historia_FES_II.htm 
Francisco Blanco y José-Lorenzo García

Falangistas contra Franco: los azules fusilados en 1942


Fuente: http://www.nodulo.org
Autor: Gustavo Morales
El año en que los camisas azules cayeron en el paredón de los nacionales, a la par que el Estado seguía usando el acompañamiento coreográfico nacionalsindicalista.

Finalizada la Guerra Civil, en plena Segunda Guerra Mundial, en distintos puntos de España se sucedieron los incidentes. Algunos falangistas manifestaron abiertamente su rebeldía ante un régimen que no consideraban el suyo; algunos de ellos acabaron frente a un pelotón de fusilamiento de los nacionales, sus camaradas de armas. El fracaso de la última experiencia azul de entonces desde dentro del sistema, los sindicatos de Gerardo Salvador Merino, llevó a algunos falangistas a instalarse en la clandestinidad y la acción subversiva.

Hay casos llamativos por el apellido. Marciano y Pedro Durruti, hermanos de Buenaventura, el líder anarquista asesinado el 20 de noviembre de 1936, eran falangistas. Pedro había sido miembro del grupo anarquista leonés Paz y Amor en septiembre de 1932. Cayó en las sacas republicanas. El caso más interesante es el de Marciano, quien ingresó en Falange en febrero de 1936, avalado por José Antonio Primo de Rivera, y el 1 de abril le entregaron el carnet número 1.501 de FE de las JONS. Su hermana Rosa Durruti le bordó el yugo y las flechas. Marciano realizó gestiones para un encuentro entre Buenaventura Durruti, líder de la Federación Anarquista Ibérica, y Primo de Rivera. Marciano a punto «estuvo de ser estrangulado por su propio hermano cuando le llegó con la embajada» (Garcival 2007). Sí hubo un encuentro con Ángel Pestaña el 3 de mayo de 1935. A la reunión con el líder sindicalista asistieron José Antonio y Diego Abad de Santillán. La reunión la facilitó la amistad existente entre el líder sindical, Marciano Durruti y el falangista Lluys Santa Marina, inventor de la camisa azul. Pestaña se había separado del anarquismo con el Manifiesto de los Treinta y criticó frontalmente a Moscú, donde estuvo como delegado en una reunión de la Internacional: «Pueblos encaminados a la libertad no darán nunca déspotas».

Marciano tuvo aún peor suerte con las derechas. En 1937 fue detenido por los nacionales y encerrado en el penal leonés de San Marcos, donde ya estuvo Quevedo. Más tarde, el grafista Siro habló de él: «Me metieron en la cárcel con Durruti. A él lo fusilaron. Me dijeron: a usted le toca mañana. Les propuse que mejor montábamos un periódico. Me sacaron de la cárcel y creamos Proa. Lo hice yo. No había visto una linotipia, pero la necesidad crea el órgano. Hasta que apareció uno que me denunció por rojo. Yo era sindicalista».{1} «Según el sumario del consejo de guerra celebrado contra él entre el 21 y el 22 de agosto de 1937, Marciano Durruti iba proclamando con absoluto descaro, en público y en privado, ideas corrosivas como... la subordinación del Ejército a la Falange»{2}. Fue el sumario 405/37:

«RESULTANDO que Marciano Pedro Durruti Domingo, vecino de León, que fue elemento de confianza de la organización anarquista y por ello y su participación en una huelga ilegal encarcelado en 11 de diciembre de 1933 y que en 10 de octubre de 1934 estuvo detenido a disposición del Comandante Militar de esta Plaza por considerársele como directivo y complicado en el movimiento sedicioso de aquellos días y ser elemento muy significado de la FAI, ingresó posteriormente en Falange Española de Madrid. La suposición de que fue a esta última organización con el propósito único de servir de enlace con la de su procedencia y al servicio de ésta, aparece robustecida con la desaparición del fichero puesto bajo su custodia y que según rumor insistente fue a parar a la Dirección General de Seguridad y del cual se tomaron los datos para practicar detenciones y fusilar ya iniciado el Movimiento a un buen número de afiliados a la JONS de Madrid, y probada plenamente con su conducta posterior.
RESULTANDO que iniciado el Movimiento Nacional apareció de nuevo en León procedente de zona roja y de nuevo consiguió ser admitido en Falange captándose la confianza de los Jefes, y abusando de ella y firme en sus ideas arraigadas de marxista, no desperdició ocasión de difundirlas buscando desmoralizar y escindir la apretada y compacta retaguardia Nacional; y así, el día 4 del corriente mes y sobre las veintitrés o las veinticuatro horas se presentó en el domicilio del Alcalde de Armunia Don Lucio Manga Rodríguez en unión de otros individuos y en presencia del Alcalde citado y otros dos vecinos del pueblo hizo las manifestaciones de que él sabía que en aquella localidad se había notado entre el vecindario cierto malestar con ocasión de celebrarse el aniversario del Movimiento Nacional atribuyéndolo a que el pueblo indicado en su mayoría era contrario a aquél. Que había que trabajar y llevar a Falange el mayor número de personas, importando poco que fueran socialistas o comunistas, puesto que el objeto era crear un partido fuerte para en su día hacerse dueños del poder y que todos los mandos fueran falangistas, ya que el Ejército, en el que había demasiadas estrellas, quería mangonear, siendo así que el saludo debía hacerlo el Ejército a Falange. Que la campaña debía comenzar con el desprestigio de la Guardia Civil poniendo en circulación la especie de que en los primeros días del Movimi= ento había cometido asesinatos, abandonando en el monte los cadáveres de sus víctimas. Añadió, para mejor convencer a sus oyentes, que contaban con los Guardias de Asalto y estaba preparado en Valladolid el personal designado para ocupar los cargos y que era necesario realizar estos planes antes de terminar la guerra, siendo preferible morir en la retaguardia que morir en el frente, conceptos que repitió el día 14 del corriente mes en el Café Central, en presencia de varios individuos...
FALLAMOS que debemos condenar y condenamos a Marciano Pedro Durruti Domingo como autor responsable de un delito de adhesión a la rebelión con circunstancias agravantes, a la pena de MUERTE.»

Marciano Durruti, con 26 años de edad, «bajo y fuerte como un legionario romano», fue fusilado por un pelotón vestido de azul en El Ferral de Bernesga, León, a las seis de la tarde del 22 de agosto de 1937. La acusación real era participar en la conspiración hedillista. La derecha hizo correr el rumor de que era «un atracador como su hermano Buenaventura».

Marciano fue asesinado en zona nacional, de nada le sirvió el carnet falangista ni el apellido. Acaso fueron agravantes en León. Muchos pensaron que su ingreso en Falange se había producido para salvar la vida, como ocurrió en otros casos y que dio origen a la expresión «failangista». Marciano coincidió con José Antonio en la cárcel Modelo de Madrid. Pero mientras el líder falangista era trasladado a Alicante, Marciano Durruti fue liberado gracias a gestiones de su madre que usó la fuerza del apellido probablemente ante la CNT-FAI. En cuanto pudo, Marciano se pasó a zona nacional pero cometió el error de volver a León donde era conocido por sus andanzas anteriores, de carácter anarcosindicalista.

Narciso Perales se refiere al fusilamiento: «Yo, también como tú soñé toda mi vida con la revolución. Pero es obvio que no con la de Buenaventura Durruti, sino con la de José Antonio, con la que también soñaron Pedro Durruti, falangista antiguo, fusilado en Barcelona [sic], al comenzar la guerra, y Marcelo [sic] Durruti, fusilado en León por los enemigos de la Falange, poco después de su incorporación a ella. Estoy seguro de que la muerte brutal de sus dos hermanos fue para él [Buenaventura] –que era ante todo un hombre bueno– un terrible dolor que sólo pudo mitigar en el fragor de la lucha» (de Guzmán 1977).

Otras fuentes{3}, como Perales y Siro, hablan de otro hermano falangista, Pedro Durruti:

«El día 22 de agosto se produce un asalto de milicianos republicanos a la Cárcel Modelo de Madrid con la liberación de presos comunes y el asesinato de numerosos políticos de derechas o falangistas, como Melquíades Alvarez, José María Albiñana Sanz, Fernando Primo de Rivera, Pedro Durruti (falangista y hermano de Buenaventura Durruti), el general Osvaldo Capaz Montes (el general Capaz fue quien tomó posesión del territorio de Ifni para España), el aviador falangista del vuelo Plus Ultra Ruiz de Alda, los ex ministros y diputados José Martínez de Velasco, Manuel Rico Avello y Ramón Álvarez Valdés, el ex comunista y actual falangista Enrique Matorras y el militar José Fanjul Sedeño, entre otros. Fue efectuado por la checa oficial de Fomento [...] con la ayuda de milicianos de la checa del Cine Europa. Comenzó como un registro el día 21 y la matanza continuó el día 23. Se buscó como excusa un incendio que fue provocado por presos comunes [...]. Ante los incidentes acudieron a la prisión el director general de Seguridad y prisiones, Manuel Muñoz, y el ministro de Gobernación, general Sebastián Pozas, que no tomaron ninguna medida [...]. Los bomberos apagaron el fuego, los milicianos dejaron en libertad a los presos comunes, hicieron salir a los funcionarios de prisiones y comenzó la matanza [...] continuó con las grandes sacas de noviembre (principalmente Paracuellos del Jarama)»{4} «Pedro Durruti cayó en las sacas republicanas de las cárceles de Madrid en 1936» (Cervera Gil).

El falangista J. Pérez de Cabo, autor del libro Arriba España, prologado por José Antonio Primo de Rivera en agosto de 1935{5}, es fusilado por un pelotón del Ejército en Valencia, en 1942. No fue el único. Pérez de Cabo fue el primero en escribir un libro sobre Falange. De él dice Primo de Rivera:

«Cierta mañana se me presentó en casa un hombre a quien no conocía: era Pérez de Cabo, el autor de las páginas que siguen a este prólogo. Sin más ni más me reveló que había escrito un libro sobre la Falange. Resultaba tan insólito el hecho de que alguien se aplicara a contemplar el fenómeno de la Falange hasta el punto de dedicarle un libro, que le pedí prestadas unas cuartillas y me las leí de un tirón, robando minutos al ajetreo. Las cuartillas estaban llenas de brío y no escasas de errores. Pérez de Cabo, en parte, quizá –no en vano es español–, porque estuviera seguro de haber acertado sin necesidad de texto alguno, veía a la Falange con bastante deformidad. Pero aquellas páginas estaban escritas con buen pulso. Su autor era capaz de hacer cosas mejores. Y en esta creencia tuve con él tan largos coloquios, que en las dos refundiciones a que sometió su libro lo transformó por entero. Pérez de Cabo, contra lo que hubiera podido hacer sospechar una impresión primera, tiene la virtud rara entre nosotros: la de saber escuchar y leer. Con las lecturas que le suministré y con los diálogos que sostuvimos, hay páginas de la obra que sigue que yo suscribiría con sus comas. Otras, en cambio, adolecen de alguna imprecisión, y la obra entera tiene lagunas doctrinales que hubiera llenado una redacción menos impaciente. Pero el autor se sentía aguijoneado por dar su libro a la estampa, y ni yo me sentía con autoridad para reprimir su vehemencia, ni en el fondo, renunciaba al gusto de ver tratada a la Falange como objeto de consideración intelectual, en apretadas páginas de letras de molde. El propio Pérez de Cabo hará nuevas salidas con mejores pertrechos, pero los que llevamos dos años en este afán agridulce de la Falange le agradecemos de por vida que se haya acercado a nosotros trayendo, como los niños un pan, un libro bajo el brazo»{6}.

El falangista Pérez de Cabo era un teórico en ciernes del nacionalsindicalismo. Francisco Blanco da cuenta de los proyectos que presenta ante secretario general de Falange Española:

«En uno de los informes emitidos por el falangista Juan Pérez de Cabo para el Secretario General Fernández-Cuesta, se calificaba a Méjico de ‘el pueblo mejor preparado para nuestra Revolución’. Ilusionado de un pueblo mestizo que ‘admiran al héroe por instinto, porque descienden de dos pueblos heroicos’ y además ‘[…] les seduce la gesta heroica de la España nacional’. Pérez de Cabo, conocedor de las colonias españolas americanas pensaba que la revolución falangista era fácilmente exportable a aquel país. Llegó incluso a esbozar un plan de ‘nueva conquista de Méjico’, a partir de la toma de los sindicatos CROM (Confederación Regional Obrera Mejicana) –de carácter nacional y sindical– y de la FROC (Federación Regional Obrera Comunista) a la que apuntilla Pérez de Cabo ‘cree ser comunista. Pero no lo es’. El terreno lo suponía abonado este teórico del falangismo: Ejército favorable, veteranos de la revolución también y una colonia española simpatizante con el movimiento español rebelde aunque ‘Ninguno tiene la menor idea de nuestra doctrina’. Planes, en donde la impresión de aventurerismo no queda ausente, pero que revelan a un profundo conocedor y sobre todo a un activista de gran originalidad. Análisis en los que esperaba hasta la comprensión y apoyo yanqui en el movimiento obrero–militar que se conseguiría y en donde llegaba a ver al Presidente Roosevelt casi como un aliado (‘[…] pues Roosevelt es, quizás sin sospecharlo, un pretotalitarista’). Estas ideas cuanto menos sorprenden porque muestran una realidad diferente a la que hemos tenido sobre aquel país. La utopía creadora y revolucionaria de Pérez de Cabo no iba a llegar en absoluto. Pero junto a ese hiperoptimismo que más parece fruto de la euforia romántico-revolucionaria, se observa una visión ‘diferente’, tanto en cuanto a las pretensiones del autor del Arriba España como a la que tradicionalmente se mantiene sobre Méjico. La nación que no reconoció nunca al Régimen de Franco, que propuso su condena internacional, que fue lugar predilecto del exilio republicano, resultó también ser uno de los espacios donde la Falange se movió con mayor intensidad. En 1939 el Sinaia, el Ipanema y el Mexique llevaban a Méjico tres barcos cargados con exilados y a cargo de la SERE. Ese mismo año y al terminar la guerra civil española, el responsable falangista Alejandro Villanueva, experto conocedor de las Falanges de América, llegaba a hablar de un 95% de la colonia ‘simpatizantes de nuestra España’».{7}

Pérez de Cabo trabajaba en ‘Auxilio Social’ de Valencia cuando le acusaron de apoderarse de fondos. Dicen que vendió en el mercado negro unas partidas de trigo para obtener financiación para la Falange clandestina en 1942. Había estado en diciembre de 1939 en la fundación de Falange Auténtica en la casa madrileña del coronel Emilio Rodríguez Tarduchy, jefe de Provincias de la Falange originaria, que había sido miembro de la Unión Patriótica del general Primo de Rivera y de la Unión Militar Española. La primera Junta de Mando quedó formada por el presidente, el propio Rodríguez Tarduchy; el secretario, el periodista González de Canales; y los vocales Daniel Buhigas, ex jefe de Falange de Villagarcía y anterior miembro de la Vicesecretaría de Acción Popular; Ricardo Sanz, de Asturias; Ventura López Coterilla, de Santander; Luis de Caralt, de Barcelona; José Antonio Pérez de Cabo, de Levante; Gregorio Ortega Gil, de Canarias, y Ramón Cazañas, nombrado jefe de Melilla por José Antonio y quien intentó canjearle por familiares del general Miaja. González de Canales pidió a Pérez de Cabo que resolviera el problema de financiación. La solución le costó la vida.

Armando Romero indica que fue el general Varela, deseoso de acabar con la «insolencia falangista» quien descubrió la acción de Pérez de Cabo y forzó su juicio y su condena a muerte. En la misma página de un periódico que anuncia su ejecución, se publica la concesión de una medalla al valor por su heroísmo en la guerra. Pérez de Cabo buscaba dinero para la Junta Política clandestina. «Debe tratarse de uno de los pocos casos en que una infracción administrativa se saldaba con la pena capital»{8}. En la pugna entre militares y falangistas, éstos pagaban con la muerte. En 1942 Narciso Perales y Patricio González de Canales vuelven a ser detenidos. Otros falangistas lo pasarán peor.

El 16 de agosto de ese año en el Santuario de Nuestra Señora de Begoña de Bilbao el bilaureado general Varela asiste a Misa en sufragio por las almas de los requetés muertos del Tercio Nuestra Señora de Begoña en la Guerra Civil. Los hombres con boinas rojas son centenares. Después de la misa, los carlistas se reunieron fuera de la iglesia coreando consignas monárquicas y cantando estribillos antifalangistas, se oían gritos de «¡Viva el Rey!», «¡Viva Fal Conde!», «¡Abajo el Socialismo de Estado!», «¡Abajo la Falange!», e incluso dijeron haber oído los falangistas «¡Abajo Franco!». Tres falangistas bilbaínos paseaban con sus novias por las inmediaciones. Berastegui, Calleja y Mortón. Ante la algarabía tradicionalista, gritan «¡Viva la Falange!», y «¡Arriba España!», lo que los carlistas tuvieron por provocación, enzarzándose en una ensalada de golpes. Pasaron por la zona otros cinco falangistas, que acudían a Archanda, para ir después a Irún, a recibir a algunos repatriados de la División Azul. Eran Jorge Hernández Bravo, Luis Lorenzo Salgado, Virgilio Hernández Rivaduya, Juan José Domínguez, Roberto Balero y Mariano Sánchez Covisa. Al pasar por Begoña, apercibidos de la paliza que les daban los carlistas a sus camaradas, por inferioridad numérica, ante los gritos de las novias, acudieron en su ayuda. Juan José Domínguez dispersó a los carlistas tirando dos granadas. Los falangistas fueron a denunciar los hechos en la comisaría de Policía. Y los carlistas hicieron lo mismo, cargando la mano, al acusar a los falangistas de «ataque al Ejército», por la presencia de Varela, quien, en el vestíbulo del hotel Carlton de Bilbao prometió: «Se hará justicia. Yo me encargo de ello».

En el juicio se tuvo en cuenta el hecho de que los veteranos falangistas estuvieran presentes allí y de que llevasen armas, incluidas granadas de mano, «indicaba su intención premeditada de provocar disturbios»{9}. Uno de ellos, Juan Domínguez, inspector nacional del SEU, lanzó una granada que no explotó y, a continuación, otra que explosionó e hirió a varios de los presentes. Alfredo Amestoy cifra el resultado en «70 heridos leves, carlistas en su mayoría. El general Varela, presente, se adjudicó sin razón ser él el objetivo del supuesto atentado». «Los falangistas Domínguez y Calleja, que han sido detenidos, son dos ex divisionarios que han ido expresamente a cazarle (…) Varela habla con varios colegas de armas que están en sintonía y extraen la conclusión de que el momento es oportunísimo para asestar el golpe de gracia a la Falange» (Palacios 1999: 387) Varela aprovechó el incidente como una oportunidad para acusar a la Falange en general y a Serrano Suñer en particular. Explicó el caso como un ataque falangista contra el Ejército, envió a tal efecto un comunicado a los capitanes generales de toda España, sin consultar con Franco. Varela y otros generales exigían una compensación inmediata, hasta el punto de que la conversación grabada entre Varela y Franco fue tan exaltada que sobrepasó los límites de las buenas maneras. En ella Varela acusa a Franco de no gritar nunca «Viva España» a lo que el Generalísimo le contesta: «Porque doy el ‘Arriba España’ (…) es un grito más dinámico (…) mientras que el ‘Viva España’ es un grito decadente».{10}

Los carlistas agrandaron las cifras a 117 heridos, tres de ellos graves, 25 con pronóstico reservado y cuatro de ellos muy graves de los que, más tarde, murieron tres a consecuencia de las heridas recibidas: Francisco Martínez Priegue, Roberto Mota Aranaga y Juan Ortuzar Arriaga.

El general Castejón, al que Varela presenta como camisa vieja lo que niega el propio Franco, presidió el consejo de guerra y firmó la sentencia el 24 de agosto. El resultado fue la condena de los falangistas Hernando Calleja, subjefe provincial de FET de Valladolid; Juan Domínguez, inspector nacional del SEU; Hernández Rivadulla, periodista, y Mariano Sánchez Covisa, excombatiente de la División Azul. Dos de ellos fueron condenados a muerte, el vieja guardia de Valladolid Hernando Calleja Calleja y Juan José Domínguez. Calleja salvó la vida por ser caballero mutilado de guerra.

Los esfuerzos llevados a cabo por figuras relevantes de la Falange, como Narciso Perales, Miguel Primo de Rivera, Girón, Valdes, Guitarte, Ridruejo, Tovar e incluso por el führer Hitler, que concedió a Domínguez una prestigiosa condecoración alemana, no sirvieron para salvar la vida del falangista, al que se llegó a difamar como espía de Inglaterra. De nada le valió a Domínguez su calidad de ‘vieja guardia’, muy activo en la creación del falangismo andaluz. «En Sevilla, Narciso Perales y Juan Domínguez ponían a punto una sección local, integrada por una treintena de estudiantes, que se revelaría enseguida de las más activas de la naciente Falange»{11}. Tampoco le tuvieron en cuenta los servicios prestados en ocasiones señaladas, antes de la guerra, como el tiroteo de Aznalcóllar, donde Narciso Perales y él habían arrebatado la bandera enemiga en el ayuntamiento de Aznalcóllar, rescatando a la par a varios camaradas, en medio de una refriega de tiros del 9 largo. Durante la guerra, Domínguez pasó repetidas veces de una zona a otra en la Guerra Civil, en misiones de información{12}.

El 20 de agosto de 1942 Franco presidió una concentración falangista en Vigo. En ella habló de peleas mezquinas, de torpes luchas entre hermanos y se refirió a que en España intentan retoñar pasiones y miserias. Tres días después en La Coruña, el mismo Franco se pregunta: «Camaradas del Ejército y de la Falange, ¿habrá diferencias que puedan desunirnos?». Evidentemente las había{13}. Los militares tenían a uno de los suyos en el poder y no lo querían compartir; los falangistas habían sido la vanguardia en la lucha contra la sangrienta república y ponían la forma que vestía al nuevo Estado y algunos creían que también aportaban parte de la esencia.

Serrano Suñer cuenta que le dijo a Franco: «Desde luego es intolerable que la intervención irresponsable de media docena de falangistas en una concentración en la que se grita ‘¡Viva el rey!’ y hasta –creo– algún ‘¡Muera Franco!’, se presente como una pugna entre la Falange y el Ejército [...] A ese chico no se le puede matar. Ya sé que por mucho que allí se gritara a favor del rey, eso no le autoriza a tirar una bomba. Pero no ha habido muertos, él no es más que un alocado idealista, y lo hizo además porque creía que iban a matar a un compañero. Hay que castigarlo, sin duda, pero el castigo no puede ser la muerte». Lo fue.

Cuando el obispo de Madrid le pidió al Caudillo clemencia para Juan José Domínguez, Franco le contestó enigmático que tendría que condecorarlo pero ha de ejecutarle.

El 1 de septiembre de 1942 Domínguez fue fusilado. Cuando ya estaba en capilla le permitieron coger a su hija Mari Celi, que a los cuatro meses era tan pequeña que pudo pasar entre dos barrotes de la celda. Alentó Juan José a su viuda, una gallegoleonesa del pueblo de Cacabelos, y le comunicó que seguía firme en su fe y moriría brazo en alto.

«Cuando fue colocado ante el piquete de ejecución, en el verano del 42, Juan José Domínguez cantaba el Cara al sol [...]. Fue el mismo día que Hitler concedía al ‘mártir’, acusado en España de ser espía británico, la Cruz de la Orden del Águila Alemana»{14}. Acaso sea un factor más que impulsó al general Varela a exigir dureza. El militar, que llegó de soldado a capitán general, era más carlista y anglófilo tras su matrimonio con la tradicionalista millonaria vasca Casilda Ampuero.

La Falange de Bilbao –más mujeres que hombres, como ha contado la viuda de Juan José Domínguez– se hizo cargo del cadáver del falangista, estuvo allí enterrado hasta que la familia lo llevó a una sepultura propia, en el cementerio del pueblo madrileño de Galapagar.

Serrano Suñer lo explicaba así poco antes de morir: «Lo de Begoña fue un suceso lamentable, pero no hubo ni fuerza ni unión ni para salvar a Domínguez ni para mantener el poder. En aquel momento vivíamos con un dinamismo trepidante, pero Franco, en seguida, se dio cuenta de que esos falangistas que parecían tan intransigentes, los Arrese, los Fernández-Cuesta, los Girón, venían a comer de la mano. Y ése fue el principio del fin. El gran amigo de todas las horas, Dionisio Ridruejo, dimitió de todos sus cargos el 29 de agosto y lo mismo hizo Narciso Perales, Palma de Plata y el tercer hombre en el mando de la Falange después de José Antonio y Hedilla. Fue por eso por lo que yo propuse que la Falange fuera ‘dignamente licenciada’» (Amestoy 2002).

Celia Martínez, la viuda de Domínguez, reconoce: «Narciso Perales se movió lo indecible, pero con su dimisión el día 29, por la pena de muerte a mi marido, ya no tuvo influencias. Incluso fue confinado». En 1942, siendo gobernador civil de León, Perales dimite y es desterrado durante más de un año en el Campo de Gibraltar. Desde allí maniobra para espiar la base británica de Gibraltar y analiza la posibilidad de volar el polvorín. La rebeldía contra Franco y la exigencia de llevar a cabo el proyecto nacionalsindicalista tenía aliados evidentes y no entre los anglosajones. Hicieron planes audaces y limitados dada su capacidad. Como dijimos, en 1943 Perales intervino en sabotajes en Gibraltar que costaron la vida de dos jóvenes españoles de 23 y de 19 años como vimos en el epígrafe anterior «División Azul».

La bomba de Begoña se politizó íntegramente. Por un lado estaban los que rodeaban a Franco, en especial Arrese, que pensaban que había que castigar al camisa vieja para complacer al Ejército. Por otro, la gente de Girón, entonces y siempre el rebelde Narciso Perales. Algunos jefes del carlismo franquista y del falangismo militante, como protesta, abandonan las filas de FET y de las JONS.

Hay otros casos de falangistas muertos en la inmediata postguerra. Son casos de lenta investigación. «José Fernández Fernández, Vieja Guardia de la Falange, Medalla Militar Individual, asesinado el 28 de agosto de 1942, contra las tapias del cementerio de Alía, junto con sus padres y otros vecinos de las localidades de La Calera y Alía (Extremadura), por cuestionar la autoridad del entonces teniente coronel de la Guardia Civil, Manuel Gómez Cantos, al intentar evitar que fusilara a toda aquella gente».{15} Estos casos evidencian que los roces fueron muchos. De forma especial cuando los falangistas empezaron a comprender que las promesas postbélicas de un Estado nacionalsindicalista eran como la definición del horizonte: una línea imaginaria que a medida que uno se acerca, se va alejando. El poder lo detentaban quienes tenían las armas y Franco sobre todos.

«La desradicalización que estaba llevando a cabo [José Luís] Arrese entre las bases de la Falange era un proceso lento y progresivo que necesitaría algunos años para completarse. Mientras tanto, seguía creciendo el resentimiento de los oficiales hacia los falangistas en general y Serrano en particular. Algunos de los generales más abiertos le exigieron personalmente a Franco que echara a su cuñado del Gobierno. Los falangistas radicales mantuvieron reuniones subversivas con los oficiales del Partido Nazi, mientras generales destacados comentaban entre ellos sobre la necesidad de llevar a cabo cambios básicos en el Gobierno español. El General Antonio Aranda, el mayor entrometido de la comandancia, alardeaba con los diplomáticos británicos –de quienes, al parecer, recibió enormes sobornos– de ser el líder de una ‘junta de generales que planeaba derrocar a Franco’, aunque no hay duda de que era una exageración»{16}.

Para Franco los falangistas seguían comportándose como niñatos a quienes gustaban las broncas y las bravuconadas. Así se lo expresará con desprecio el Caudillo a su médico personal: «Vicente, los falangistas, en definitiva, sois unos chulos de algarada»{17}. Para Franco todas estas algaradas azules no harían sino deteriorar más el prestigio de España en el exterior. A principios de ese mes, Franco había desencadenado la crisis ministerial. El 2 de septiembre de 1942, siguiendo la táctica fernandina de ‘golpe al burro negro y golpe a burro blanco’, el Caudillo había cesado a Valera en el Ministerio del Ejército, a Galarza en Gobernación y a Serrano en Asuntos Exteriores{18}. Franco eliminaba las presencias más molestas cuando era necesario acercarse a los Aliados y también se deshacía de las espigas más altas de su Gobierno, oyendo los tañidos de la campana de Huesca. En el caso de Serrano también pesó su adulterio abierto y fructífero. Varela como ministro del Ejército y Galarza de Gobernación habían manifestado excesiva independencia en una dictadura cuando tras el incidente de Begoña despacharon mensajes a los capitanes generales y gobernadores civiles de toda España sin consultar con Franco.

Por el referido fusilamiento, como quedó dicho, dimitieron los falangistas Narciso Perales y Dionisio Ridruejo. Éste había escrito al comprender la diferencia entre el partido real y la promesa azul: «La Falange (…) no es ni siquiera una fuerza. Está dispersa, decaída, desarmada, articulada como una masa borreguil (…) De la ‘Falange esencial’ no me voy»{19}. Franco quiso dar satisfacción a los camisas viejas, comprendía que el fusilamiento había sido necesario para calmar a sus compañeros de armas pero se estaba produciendo un terremoto en el partido único. Nombró a Blas Pérez González, amigo de José Antonio Girón, para sustituir a Galarza en las responsabilidades de interior. «El elegido para Gobernación no se quitaba el uniforme de Falange ni para dormir y era amigo de Girón» (Merino 2004). Blas Pérez González había sido catedrático de Derecho en la Universidad de Barcelona y era comandante del Cuerpo Jurídico Militar. «Varela era más difícil de sustituir y Franco terminó por poner en su puesto al general Carlos Asensio, que era proalemán, pero muy leal y eficaz»{20}. Por consejo de Carrero Blanco, para evitar la imagen de una crisis con vencedores y vencidos, también fue destituido Serrano Suñer el dos de septiembre de 1942, que dejó de ser ministro de Asuntos Exteriores y presidente de la Junta Política de FET.

Los sinsabores de los falangistas no habían acabado ese año. Rafael García Serrano, voluntario falangista navarro, ganó el premio nacional de literatura ‘José Antonio Primo de Rivera’ con su novela La fiel infantería, sobre la vida en los frentes. A pesar del galardón recibido su obra fue censurada por el clero. Fue editada, casi completa, en 1964, unos 22 años después.

Aunque no quedan huellas aparentes en los periódicos de la época de las actuaciones falangistas rebeldes, sí las hay en los expedientes gubernativos. «La existencia de rebeldes falangistas en torno a una ‘Falange Auténtica’ queda demostrada por los intentos de reprimirla desde el Ministerio de Gobernación. En 1943, el antifalangista Galarza cursaba al Ministro Secretario General un escrito en el que se interesaba por las relaciones entre miembros de una denominada ‘Falange Auténtica’ y la Secretaría General del Movimiento, ya que se iba a proceder contra aquéllos».{21} La represión no fue multitudinaria. Los reclusos falangistas fueron concentrados en la prisión de Alfaro, en Logroño. Los militantes detenidos en otras cárceles estaban acusados de delitos comunes, como fue el caso de Pérez de Cabo.

No sería el único año de la represión contra los falangistas revolucionarios, que Franco había iniciado en 1937, pero sí fue el año en que los camisas azules cayeron en el paredón de los nacionales, a la par que el Estado seguía usando el acompañamiento coreográfico nacionalsindicalista.

Notas

{1} Entrevista a Siro de Verónica Viñas, en:
www.diariodeleon.es /reportajes/noticia.jsp?CAT=3D345&TEXTO=3D4306775].

{2} Gonzalo Garcival, «El hermano falangista de Durruti», Crónica El Mundo, 1º abril 2007.

{3} foros.diariovasco.com/foroshist/read.php?v=3Dt&f=3D2&i=3D90346&t=3D90346

{4} Testimonios perso.wanadoo.es/jorgegroj/testimonios.htm

{5} José Antonio Primo de Rivera, Obras Completas
www.rumbos.net/ocja/jaoc0137.html

{6} José Antonio Primo de Rivera, Obras Completas, pag. 648/649, www.plataforma2003.org/diccionario-falange/diccionario_p.htm.

{7} Francisco Blanco, ‘La proyección de la Falange en México’, El Rastro de la Historia, nº 11. [www.rumbos.net/rastroria/rastroria11/lindo_querido.htm].

{8} Francisco Blanco, «Hacia una historia del FES», El Rastro de la Historia, nº 14. [www.rumbos.net/rastroria/rastroria04/Historia_FES_III.htm].

{9} Diccionario falangista
www.plataforma2003.org/diccionario-falange/diccionario_b.htm#begoña,atentado

{10} La conversación está recogida por Laureano López Rodó en el anexo de La larga marcha hacia la monarquía. Aparece extractada en La España totalitaria de Jesús Palacios.

{11} Julio Gil Pecharroman, José Antonio Primo de Rivera, retrato de un visionario, Temas de Hoy, Madrid 1996, página 179.

{12} ‘Juan-José Domínguez: falangista fusilado por Franco’, El Rastro de la Historia, nº 12 [www.rumbos.net/rastroria/rastroria12/dominguez_.htm].

{13} Laureano López Rodó, La larga marcha hacia la monarquía, Plaza & Janés, Barcelona 1979, pág. 31

{14} Alfredo Amestoy, ‘El falangista que fusiló Franco’, El Mundo (1/09/2002) [www.el–mundo.es/cronica/2002/359/1030952812.html].

{15} El ave fénix maldita [www.falange-autentica.org/article.php?sid=3D299].

{16} Stanley G. Payne, ‘Tensión política interna. España época: primer franquismo 1942 Franco y la Segunda Guerra Mundial’,
http://www.artehistoria.jcyl.es/histesp/contextos/7386.htm

{17} Vicente V. Gil, Cuarenta años junto a Franco, Planeta, Barcelona 1981, página 31.

{18} César Vidal, «Enigmas de la historia y 4. ¿Intentó Hitler derribar a Franco?», revista.libertaddigital.com/articulo.php/1275767536

{19} Jesús Palacios, La España totalitaria. Las raíces del franquismo: 1934-1946, Planeta, Barcelona 1999, pág. 396-398.

{20} Heleno Saña, El franquismo sin mitos, Ediciones Grijalbo, Barcelona 1982, pág. 267.

{21} Francisco Blanco et al «Hacia Una Historia Del F.E.S. (II)» El Rastro de la Historia, nº 3, [www.rumbos.net/rastroria/rastroria03/historia_FES_II.htm].